El uso más extendido del término se encuentra en el ámbito de la lógica o de la matemática, donde el cálculo consiste en un algoritmo (un conjunto de instrucciones preestablecidas) que permite anticipar el resultado que procederá de ciertos datos que se conocen con anticipación. El origen etimológico de la palabra tiene que ver con las rocas que se empleaban en la antigüedad para realizar este tipo de cálculos.
Por ejemplo: “¿Has analizado los balances? Creo que algunos cálculos de ventas están mal hechos”, “Si mi cálculo es correcto, este mes ganaremos más de mil dólares”, “Un cálculo rápido permitió a Luis estimar que las pérdidas no serán tan grandes”, “Según el cálculo de Javier, tenemos que poner cien pesos cada uno para alquilar el salón”.
Entre los distintos tipos de cálculos, podemos mencionar al cálculo algebraico (que emplea números y letras que aparecen en reemplazo de las cantidades) y al cálculo aritmético (que sólo utiliza números y ciertos signos que actúan por convención).
En economía, el cálculo esencial, a diferencia de los métodos de cálculo tradicionales, está enfocado hacia afuera y de cara al futuro. Mientras que los cálculos convencionales se apoyan en los aspectos de carácter interno de una empresa, teniendo en cuenta el número de unidades y los costos que hubo en el pasado; el cálculo esencial analiza las condiciones del entorno, la tecnología, las formas de organización y el presupuesto con el que deberá contarse (costos)en el futuro.
El cálculo esencial busca que la empresa se integre óptimamente al ambiente a fin de que su desempeño pueda tener lugar no sólo en el presente, sino también en un futuro, de modo que crezca la fuerza de atracción sobre factores supletorios en la cadena de producción. Cabe señalar que el método esencial intenta adaptarse a la acción compleja de rentabilidad desde un enfoque general, mirando el medio ambiente y aprovechando los recursos hoy para asegurar un futuro satisfactorio para la compañía.